Clausuramos hoy una nueva aventura de emprendimiento que hemos llamado “Estrategias de integración para el autoempleo” cuyo título no refleja ideas acartonadas ni los nuevos rumbos del acontecer académico pretendido, para alejarnos de preconcepciones, sin sucumbir a los prejuicios institucionales que en los períodos de crisis adquieren mayor fortaleza conjuntándose con la visiones que refuerzan regionalismos, segregaciones e incluso incuban la violencia y exclusión.

La mayoría de los participantes venidos de lejanos lugares dejando tras de sí inmensos espacios de violencia, inestabilidad, dificultades, soledad, olvido o simplemente buscando sueños y nuevas realidades, poniendo como límites una inmensa extensión acuática que parece sin horizontes sucumbiendo ante el hechizo encantador de la ciudad que nos acoge, Valencia;”. Se quedaron aquí dispuestos a reemprender la larga marcha que alguna vez iniciaron sumando voluntades nuevas de fraterna acogida y solidaridad.

Inicia nuestra jornada abandonando una visión quimérica de la realidad, apoyándonos en visiones de prospectiva para entender lo que un mediático Gurú de las ciencias sociales Alvin Tofler en su última obra denominó “la revolución de la riqueza” en donde con amplitud describe los infinitos y acelerados cambios que la sociedad del conocimiento y la información en el contexto de la globalización están generando no solo en el mundo productivo sino en el ámbito social, familiar y en las formas de relacionarnos con el tiempo y sus escalas de temporalidad, una época en que se cruzan nuevas trayectorias en todos los ámbitos visibles de la vida en sociedad con las tradicionales formas de enfrentar la realidad . No dudamos Una época de grandes desafíos y oportunidades que algunos nos inducen a aceptar como cierta la afirmación de Eduart Gibbon, quien expresaba en 1781 en su historia de la decadencia y caída del imperio romano, .-“Cada edad del mundo ha aumentado y sigue aumentando todavía, la riqueza real, la felicidad, el saber y tal vez la virtud de la especie humana”. Oponiéndose a esta positiva visión de la realidad, modernamente Naomi Klein nos ilustra sobre lo que denomina los efectos de la doctrina del shock que produce un efecto paralizante y desconcertante para la sociedad, amenazando la supervivencia de nuestras instituciones y confrontándonos con nuevas formas de ordenamiento social, muy alejada de la visión progresista e idealista con que se pretende definir el futuro de nuestras sociedades, en donde la velocidad y voracidad del cambio tecnológico, cultural y social bloquea nuestra capacidad de asimilar las consideraciones éticas, adquiriendo estas la forma de un unilateralismo secular dictado por conglomerados financieros y productivos dominantes y no por la sociedad.

No es precisamente la historia de la humanidad un lienzo de crecimiento y ascenso continuo, siendo todo lo contrario. Pero en verdad este progreso en lo social, no es una regla propia de la evolución humana, sino el resultado de muchas luchas colectivas.

Ni las libertades políticas ni las conquistas económicas se consiguieron por una concesión de los grupos de poder, sino que fueron resultado de luchas y revueltas populares. Estas no se dieron por que los gobiernos o las clases dominantes se ilustrasen y decidieran hacer una política más generosa en materia de reparto de los beneficios del progreso tecnológico, si no como resultado de más de un siglo de luchas sociales. Los terrores que habían engendrado estas huelgas y luchas fueron los que impulsaron a las clases propietarias de los medios de producción mediando el arbitraje con los gobiernos de turno, a negociar las mejoras con los trabajadores. Sin estas luchas laborales nunca habría habido estado de bienestar. Al respecto Nouriel Roubini ha explicado así esta lógica del reformismo:” Antes incluso de la gran depresión, las clases ilustradas de Europa reconocían que con el fin de evitar revoluciones , les convenía proteger los derechos de los trabajadores, mejorar los salarios y las condiciones de trabajo y crear un estado del bienestar para redistribuir la riqueza y financiar bienes sociales – educación, sanidad y una red social de protección(…)El ascenso del estado de bienestar fue por tanto una respuesta al temor de las revoluciones populares, al socialismo y al comunismo. Con la disolución del régimen soviético desaparece el temor al comunismo y con él el bilateralismo que ejercía cierto equilibrio en las relaciones de poder.

En los tiempos que corren, Paul Krugman llama “la gran divergencia”, el proceso por el cual se produjo el enriquecimiento gradual de los más ricos y el empobrecimiento de
todos los demás, que sigue en plena vigencia e incluso se ha acelerado en los últimos años con el estallido de la famosa burbuja hipotecaria de endeudamiento masivo y las estafas financieras masivas. Al respecto Joseph Stiglitz mencionaba en una entrevista reciente: “Un trabajador a tiempo completo está peor hoy en los estados Unidos que hace 44 años. El sistema económico no funciona. No importa que unas personas se beneficien en la cima, cuando la mayoría de los ciudadanos no mejora, el sistema económico no va bien”. Lo cual es muy claro dado que las normas que rigen el sistema de libre mercado no se encaminan a conseguir el bienestar general, sino el beneficio privado. El progreso económico ha sido compatible en el pasado con la plantación esclavista o con la explotación del trabajo de los niños en las fábricas y sigue utilizando el trabajo forzado allá donde se le permite. La gran divergencia a la que hacía referencia Krugman nació por causas económicas y su expresión política mediante la manipulación de las leyes y las reglas por quienes podían pagar negociadores , legisladores y lobbies para realizar sus encargos en los diferentes estamentos de poder. Los grandes empresarios y pool financieros lograron así el control de una política que se compra y vende siempre buscando incrementar sus beneficios bloqueando el incremento de los salarios y beneficios para el trabajo , al igual que el bloqueo de las leyes contra el cambio climático, como legalizar las argucias legales para no pagar los impuestos y reducirlos al mínimo.

Fueron los políticos durante el gobierno de Clinton ligados a los intereses financieros los que consiguieron que se derogasen las leyes que ponían freno a la especulación financiera y condujeron la economía a la crisis del 2007-2008, crisis que no fue en lo absoluto un accidente como lo manifestaba Robert Scheer, se les garantizaba a los especuladores la impunidad, dada su capacidad para modificar las leyes antes de cometer el crimen”.

La consecuencias ya conocidas de la crisis por la población en paro, sufriendo los desahucios y recortes de las políticas de austeridad, en salud, educación, investigación, pensiones y los derechos fundamentales, derivadas del rescate de la banca con dinero público, que se ha perdido, y el reordenamiento de las políticas tributarias con la ampliación de las bases, el aumento del IVA y la disminución de los tributos a la gran empresa con el argumento de promoción de la inversión para reactivar la economía. (A este respecto serios estudios como el presentado por el Congresional Research Service argumentan que no hay evidencia en los últimos 65 años de que los recortes de impuestos a los que tienen mayores ingresos aparezcan asociados con el incremento del ahorro, de la inversión o de la productividad), la irracionalidad de estas políticas cada día es más evidente ante la incapacidad para crear empleo restablecer la actividad productiva cuando lo único que produce es un incremento en las desigualdades sociales y aumento de las tensiones amortiguado por la criminalización de la protesta social. ¿Cómo puede todo esto reconvertirse en un proyecto de redistribución cuando quienes tienen el control de la economía y la política obedecen a los intereses de los más ricos (0,01%) de la población?

La insensatez de los dirigentes políticos como Ángela Merkel insistiendo en prolongar las medidas de austeridad durante 5 años o más y especialmente en los países del sur del continente con el argumento de restablecer la confianza con lo que tan solo se está logrando la atracción de especuladores y depredadores en busca de adquirir a bajo precio los despojos de unas empresas arruinadas por la austeridad mientras la clase política se revuelve en la más profunda e irracional corrupción de la que se tenga noticia. Concluyendo, queda pendiente la tarea de revisar nuestra visión de la historia como un relato de progreso continuado, para percatarnos que nos encontramos en un período de regresión y donde la reconquista de los derechos perdidos implica consolidar una conciencia colectiva orientada a la lucha por la reconquista del progreso, los beneficios y libertades perdidas, basados en la comprensión de la realidad social que vivimos, alejando el condicionamiento que los medios de comunicación masiva pretenden difundir, falseando la realidad por una metáfora de ilusiones imposibles y simplismos que eluden y encubren las responsabilidades de quienes nos gobiernan mas empeñados en hacer realidad el sueño orwelliano del control social, en donde el capitalismo actual no se corresponde en lo absoluto con un modo de producción y sí con un modo de poder.

Con este amplio marco de referencia económico nos propusimos abordar el emprendimiento desde el punto de vista de la inteligencia colectiva y la economía colaborativa como una reacción social que se apoya en el colectivismo y conectivismo en red y los mercados compartidos en donde el concepto de propiedad se vuelve intangible y los marcos legales no alcanzan aun a proveer ni contemplar las normas con que debe operar la nueva economía del conocimiento y donde la innovación se orienta a producir un valor añadido cada vez más alto basado en cada vez más información y conocimiento disponible en la red; entendiendo el gran esfuerzo que este enfoque significa a los nuevos emprendedores como alternativa para evitar la elaboración de simples aventuras empresariales , formulando proyectos basados en conocimientos y realidades objetivas que como mínimo pueden garantizar mejores posibilidades de inserción al llevarse a buen término; tarea nada fácil pero necesaria como estrategia de supervivencia aprovechando el caótico escenario de las revoluciones digitales que subvierten sector por sector de una economía inmovilista que cede ante la evolución de los acontecimientos sociales, en la actual etapa de la prehistoria humana.

Muchas gracias y el mejor de los éxitos a todos aquellos para quienes asumir riesgos se convierten en un atributo y una cualidad.

Leonardo carrillo Ardila
Profesor del curso "Estrategias de Integración del Inmigrante para el Autoempleo"
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