Cómo tomar mejores decisiones en momentos de presión


Nos referimos a esas decisiones difíciles a las que te vas a tener que enfrentar en algún punto de tu carrera, se trata de las situaciones más complejas que vas a tener que abordar. Son momentos–Rubicón, en los que hay que no te queda más remedio que decidir si se corta el cable negro, el azul o el rojo...

Las causas pueden ser de origen interno o externo pero, procedan de donde sea, cualquier momento de presión puede vivirse en la empresa como una crisis.

Entre los motivos que tienen su origen en el interior de la empresa, Pilar Jericó, cofundadora de la consultora Be-Up y escritora, habla de conflictos entre socios de la compañía, salida de algún profesional clave o desmotivación generalizada del equipo. Entre las causas extrínsecas identifica alteraciones del mercado, problemas con los clientes o el contexto económico. “Cualquiera de los casos anteriores pueden vivirse como una crisis, sin duda”, afirma.

Sin embargo, de todas las circunstancias vulnerables que detecta Jericó, tres tipos son, en su opinión, las que más deben preocupar a un emprendedor: “una crisis en el mercado, la pérdida de un cliente que aporta un porcentaje de facturación elevado y una tensión muy acentuada entre los socios”. Para solventarlas, tan arriesgado puede ser dilatar la toma de decisiones como adoptarlas de manera precipitada o “cargadas de mucha emocionalidad. Lo mejor es la templanza. De este modo, los nervios no se disparan y no se traslada dicha tensión al mercado”.

Cómo prevenir

Partiendo de la categorización facilitada por la consultora, podrían arbitrarse fórmulas para prevenir las situaciones adversas. Así, con respecto a las causas externas, recuerda que la mejor precaución es no concentrar “toda la facturación en uno único cliente o diversificar los servicios” alternando así las vías de ingreso. “Igualmente se ha de estar atento a la evolución del mercado y ser prudente con el gasto de personal, intentado flexibilizar el coste lo máximo posible”, añade.

En cuanto a la forma de evitar posibles conflictos entre los socios, la solución está en anticiparse a la aparición de los roces, definiendo desde el principio, “muy claramente las vías de salida cuando se constituye una empresa. De algún modo es como en los matrimonios de los millonarios en Estados Unidos: antes de casarse se define el posible acuerdo de separación, que en el caso de una empresa, se debería articular en concretar el precio de venta de las acciones, los acuerdos de no concurrencia o lo que cada emprendedor considere”.

Pero la tensión podría surgir también de manera accidental a raíz de una decisión errónea del emprendedor en cuyo caso entiende Jericó que “de algún modo, un emprendedor ha de definir un “botón rojo”, aquel que cuando lo necesite lo pulse y pueda desprenderse del proyecto sin un coste demasiado elevado que lo estrangule económicamente y le impida emprender otra empresa”.

8 pasos para tomar la decisión

No obstante, parecería ingenuo pensar que nos podemos anticipar a todas las situaciones de riesgo y momentos de presión. Lo que parece no variar es el método a aplicar, indistintamente de cuál sea la causa desencadenante de la presión. Aitziber Rivas Atroche, consultora de Equipo Humano, resume en 8 pasos el mejor método para la toma de decisiones:

1.- Definición y diagnóstico del problema, que te permitirá no sólo reconocer los síntomas del problema sino también las causas.

2.-Establecimiento de objetivos conforme a lo que se conoce como objetivos smart (específico, medible, realizable, realista y limitado en el tiempo).

3.- Búsqueda de soluciones alternativas haciendo acopio de experiencias pasadas, de casos similares, factores de sesgo que pueden limitarnos…

4.- Comparación y evaluación de las soluciones alternativas.

5.- Elección entre las soluciones que se han planteado.

6.- Instrumentación de la solución elegida.

7.- Seguimiento y control, observando los cambios que se generan y observando cómo afectan a otras variables de la compañía.

8.- Modificación de parámetros. Una vez que has elegido la alternativa óptima, te obligará a planificar otras actividades.

En cuanto a la persona sobre la que debe recaer el peso de la toma de decisiones en momentos de presión, apunta Rivas Arteche que algunas serán de tipo individual, conforme a los conocimientos inherentes a un cargo, pero que dependiendo de la causa del problema y del tipo de decisión, las que buscan sinergias dentro de la organización son las más enriquecedoras y las que mejor funcionan.

Por Ana Delgado

Fuente: Emprendedores.es
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